Baxter – el robot fácil de programar para sustituir humanos (video – por Manuel Cosío)

Posted by cassetteblog | October 17, 2012  |   No Comments

Actualmente es común en las líneas de montajes de fabricas medianas y pequeñas encontrar a personas haciendo tareas repetitivas. Aunque los robots han sido una opción desde hace tiempo, en muchos casos resulta costoso sustituir completamente una línea por estos; y por otra parte, como menciona Rob Enderle, analista principal de Enderle Group, ese trabajo “requiere un cierto grado de inteligencia, razón por la cual los seres humanos se utilizan en el primer lugar”.
Realmente “el problema es: el ser capaz de discernir entre el bien y el mal.”
Al parecer, el panorama anterior podría empezar a cambiar con Baxter, un robot industrial que se adapta a su entorno fabricado por Rethink Robotics. Según menciona la compañía, es fácil de programar para realizar tareas simples, repetitivas, y puede desplazarse a través de una base con ruedas. Así, sin importar el tipo de tarea o la diversidad, todos los días un trabajador sin conocimiento de programación puede entrenar a Baxter para llevar a cabo sus tareas, según sean las necesidades de la compañía. Además, cuenta con las herramientas habituales para el montaje, sensores, software para comprender su entorno, y también su “cabeza” es una pantalla con una cara agradable. Así mismo, se ha programado para aplicar el “sentido común”, de tal modo que si se cae un objeto en su camino, éste tendrá que levantarlo antes de continuar con su tarea.
El robot viene listo para trabajar fuera de la caja, y se puede entrenar moviendo sus brazos a través de una interfaz gráfica de usuario. Puede estar listo para su uso en la planta en menos de una hora. Está dirigido a los fabricantes de tamaño medio y pequeño. Cuesta $ 22.000 dólares. El software del robot se actualizará regularmente. Rethink también ofrecerá un kit de desarrollo de software (SDK) a principios del año que viene.
Como Baxter, los robots humanoides que están programados para llevar a cabo diversas tareas humanas no son nada nuevo. Incluso algunos ya lucen como humanos.
También están los avatares humanoides que hacen posible trabajar a distancia, robots que se logran mover con la mente a más de 3mil kilometros de distancia.
El gobierno japonés tiene un proyecto en marcha desde 1998 para desarrollar robots antropomórficos para ayudar a los seres humanos que envejecen, y para prestar asistencia en casos de desastres naturales. El objetivo es ofrecer a los robots que trabajan en la construcción de la vivienda y la construcción, la operación de vehículos industriales, de construcción y administración del hogar, además de realizar servicios de cuidado personal.
Honda lanzó dos robots humanoides Asimo para servir a los visitantes a su sede en 2007. Mientras que Sony desarrolló el QRIO, un robot que camina y baila.
Fujisoft ofrece su Palro humanoide, que puede conversar con los seres humanos de forma espontánea.
En los Estados Unidos, Gecko Systems desarrolló un robot personal que proporciona cuidado de los ancianos, y también un robot de asistencia médica, los cuales pueden cambiar cuñas, dar a los pacientes los medicamentos y vigilar los signos vitales.
A todo esto, en Cassette nos encantan los robots, y estamos seguros que su uso será más común en las fabricas y en cualquier tipo de asistencia. Pero, por otro lado, sabemos que mucha gente será desplazada con mayor rapidez por ellos. Porque actualmente el sistema permite que sea más barato y rentable el tener una máquina haciendo las tareas humanas, y esto sólo orilla a las personas sin preparación a sobrevivir compitiendo con los robots malbaratando su trabajo. Sin embargo, nos preguntamos: ¿qué pasara cuando éste no sea ni siquiera rentable? Sin duda los avances tecnológicos no son el problema, pero a la velocidad como avanza la tecnología debería de cambiar el sistema económico, político y social, para no excluir al hombre mismo. Así, si un robot será capaz de “discernir entre el bien y el mal”, no sería mejor que aplicáramos el “sentido común” (el menos común de los sentidos) y que nos cuestionáramos, qué tanto nosotros mismos discernimos el bien y el mal para nuestro futuro como humanidad.

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