Plastiki-el catamarán hecho de 12000 botellas de plástico (Por Iohanna Küppers)

Posted by cassetteblog | July 3, 2012  |   No Comments

Hay plástico desechado para hacer dulce. Y por suerte, también hay bastante gente, cada día más, que busca nuevas y buenas maneras de aprovechar este material descartado dándole distintos usos y formas.
Este sería el caso de David de Rothschild, quien ha creado Plastiki, un catamarán de 60 pies construido íntegramente con material reciclado (12.500 botellas hacen que flote) que implementa fuentes de energía renovable para su funcionamiento.
El proyecto nació como forma de denuncia y llamada de atención sobre la cantidad de plástico que es desechado día a día, y la alarmante contaminación que existe en los océanos por esta causa. Vean por ejemplo el gran parche de basura en el Pacífico.
Lo que David busca, es demostrar que todo este material que estamos descartando, tiene diferentes aplicaciones.
Para la construcción del bote, recurrió a especialistas en materiales, diseño sostenible, ingenieros y arquitectos. Al cabo de 3 años de consultas, pruebas y modelos, se dio forma al Plastiki, un barco que en su materialidad, no tiene ningún componente cuyo ciclo de vida sea finito, se trata enteramente de materiales reciclados:
– Pet autoreforzado en su esqueleto, una emulsión de nuez de india y caña de azúcar sirvió para hacer un pegamento orgánico.
– Para hacer resistentes e indeformables las botellas, se implementó polvo de hielo seco. El dióxido de carbono se transformó en gas y se expandió, presurizando las botellas en cilindros robustos y uniformes dándole al bote gran parte de su flotabilidad.
– Para generar electricidad, cuenta con turbinas eólicas, paneles solares dirigibles y fijos y además 2 bicicletas estáticas.
Gracias a Hewlett Packard, el bote tiene sistemas GPS, dispositivos de comunicación satelital, cuadros electrónicos de navegación, computadoras y teléfonos inteligentes que le permiten a la tripulación subir imágenes y videos.
David y su equipo de 5 personas más, cuentan con 4 litros de agua cada uno por día, se alimentan de productos deshidratados, de la pesca y de vegetales cultivados en un pequeño jardín hidropónico que cuelga del mástil principal.
Se refugian en un domo geodésico desmontable que además sirve para acumular agua de lluvia.
En cuanto al recorrido, que comenzó el 20 de marzo del año pasado y terminó el 26 de julio del mismo año, partió de San Francisco, pasó por el gran parche de basura del Pacífico, también llamado el Séptimo Continente, de 700 mil km de diámetro, luego paró en las Islas Tuvalu, que tristemente están desapareciendo por el aumento de nivel de agua del mar, y concluyó en Sydney. ¡Qué aventura!

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