Dilemas del copyright que bordean lo ridículo tomo 2 (por Andrés Oddone y Agus Goya)

Posted by cassetteblog | February 22, 2012  |   No Comments

Una parte importante del argumento que están utilizando las empresas archi defensoras de los derechos de autor, es que están “protegiendo” a los artistas que trabajan con ellos. Y este es de por sí un punto conflictivo, puesto que todos hemos escuchado miles de quejas de artistas, desde cineastas, músicos a escritores, que hablan de la suma mínima que llega a ellos de la venta de sus obras, tras el estrujante pasamanos editorial / distribuidora / publishing. Pero también hay artistas que defienden estas estructuras gigantes con uñas y dientes.
Para muestra de ello, volvemos a compartirles el magnífico texto que publicó hace poco la revista Orsai, que pueden leer aquí, en respuesta a las declaraciones de la escritora española Lucía Etxebarría: “dado que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio que no voy a volver a publicar libros“.
Como van a poder ver, la gente de Orsai piensa muy distinto a Lucía.
Pero vamos un paso más allá… ¿que pasa si artistas importantes acusan de lleno a estas empresas de que los están robando?
Hace poco, la página  Tuexperto publicó un texto en el que cuenta que músicos “fuertes”, como Sister Sledge (famosísimas referentes da la música disco, con tracks como “We are family”) o Eminem, han acusado a Warner de robarles dinero en la venta digital de su música.
El conflicto legal es el siguiente. Estos artistas alegan que les correspondería de un 25% a un 50% (depende del caso) por las ventas online de su música; la suma relacionada a las licencias musicales.
Warner encontró dos puntos grises en los contratos, y en ellos se ampara para ganar una “diferencia”.
La primera, aprovecha una posible interpretación: consideran las ventas en tiendas online como ventas individuales de canciones, en vez de licencias de música. Por venta individual de canciones solo les corresponde pagar entre un ocho y un 12%.
Y la segunda, directamente es un chiste de mal gusto: habitualmente las discográficas restan del pago que les hacen a los artistas por derechos una parte relacionada a “discos destruidos, robados y no vendidos”. La cosa, lógicamente, es que esto se puede aplicar a la venta de discos “físicos”. Pero resulta que Warner también aplica “descuentos” con ese concepto en las ventas digitales… obvio, un formato que no se puede robar, destruir ni no vender (o sea, no quedan excedentes).
La verdad, dejémonos de rodeos. Todos sabemos que estas empresas no se interesan ni cero por los artistas, y que el argumento de “defensa” es una gran mentira. Pero ya encontrar casos documentados de ese robo es algo fuerte. Mínimo, es algo que debe abrir un poco la mente y corazón a los artistas que defienden al concepto de copyright al cual están alineadas estas empresas.

Por otro lado, encontramos info en Pijamasurf y otras páginas sobre un caso muy particular, en el cual las mismas leyes que defienden estas empresas se les han vuelto en contra.

La constitución de Estados Unidos tiene una cláusula específica sobre el copyright, donde habla de tal como algo que es para “promover el progreso científico y las artes útiles”. Por otro lado, las leyes de California dicen que las obras obscenas no promueven el progreso científico o el arte, y por lo tanto, no pueden ser protegidas con copyright.
Amparándose en ambas leyes, una mujer llamada Liuxia Wong, que había sido acusada de infracción de derechos de autor por compartir la película para adultos “Amateur Allure Jen”, ha demandado a la productora Hard Drive Productions.
Esta, acusaba a la mujer de compartir material con copyright, al igual que hizo durante estos años con gran número de usuarios (está documentado), y ofrecía un arreglo de 3.400 dólares a cambio de “olvidarlo” todo y no ir a juicio, con una demanda por 150.000 dólares (una forma legal de “extorsión” muy utilizada en este tipo de casos, y con la cual ganan muchísimo dinero sin grandes problemas).
Esta señora, indignada, no accedió al arreglo y tomo la ofensiva, alegando que “según la constitución de EEUU y las leyes de California, Hard Drive Productions está imposibilitada de ser dueña de los derechos de autor de su propio trabajo, ya que la pornografía no puede ser propiedad de nadie”. También acusa a la productora de acoso sobre su persona.
Una muestra más de los giros que involucra este tema.
Tenemos varias cositas candentes más para contarles en próximos post. ¡Ampliaremos en instantes!

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