Pelis en ciclo / Primer ciclo de cine temático Cassette – Coordenadas Korea del Sur (por Gastón Aliaga)

Posted by cassetteblog | October 16, 2011  |   No Comments

En esta nueva etapa de presentación de películas vamos a proponer a directores de diferentes países, para que podamos apreciar todos juntos lo que los diferentes inconscientes colectivos culturales evocan en los artistas.
Doy por sentado que el cine es el más completo de las artes por su cantidad de elementos en juego además de su lento proceso productivo, que le lleva obligadamente a ser más meticuloso.
Es importante afirmar también que en este blog presentamos películas independientes, o al menos de alma. Porque es muy diferente el proceso en el cine pochoclero, en donde estos pasos son controlados por corporaciones, y en algunos casos por administraciones políticas (léase presidencias) que intervienen desde todo punto para encargarse de que el dinero invertido en estas obras refleje ciertas posturas, y que al hacerlo asesina a sangre fría estos atributo que acabo de presentar.
Como última aclaración, vamos a intentar publicar películas de países en donde este arte es todavía muy joven, por tanto con pocos directores meritorios de este espacio. Es decir que habrá también ciclos dedicados a uno o dos directores que sean merecedores de representar a su cultura y otros casos en donde veremos campanadas varias y en algunos casos opuestas.
Demos a comenzar este juego en el que presentaremos además un poco de información relevante sobre los artistas u obras seleccionadas a fin de que se comprenda el universo extra diegético de las piezas.
Ciclo 1 / Cine de Korea del Sur / Director destacado Kim Ki Duk
En Korea del Sur la historia simplemente no es sencilla. Es un país en continua amenaza de su vecino y ex hermano del norte, en donde las alarmas de pánico son frecuentes y las historias de décadas anteriores llevaron a generaciones completas a la migración forzada por el hambre y la pobreza. Es un país en crisis. Pero también un país que se ha erguido con mucho apoyo internacional, principalmente de Estados Unidos y China, por lo tanto es un gran deudor de favores.
Como es de esperarse, es una cultura con muchas historias para contar, ya que posee una hermosa tradición espiritual del budismo, aunque también cuentan con una fuerte tendencia Católica.
De este país emerge Kim Ki Duk, gran artista que recién a los 33 años de edad entró a un cine en París, y luego, tras ganar un concurso de guión tomó una cámara por primera vez. Antes de eso estudió Agricultura. En su época pupila no tenía chances, siendo hijo de obreros, de acceder a una carrera tecnológica y mucho menos expresiva.
A la hora de elegir una profesión el se inclinó hacia la industria textil, siendo un asalariado más en el rubro más fuerte de esta economía. Luego, como la tradición le indica (léase obliga), se alistó en la marina con tan solo 20 años de edad, donde cumplió servicio hasta sus 25 años.
Cuando sus horas de estudiante, asalariado y soldado terminaron, Kim Ki Duk decidió hacerse de su gran sensibilidad artística para convertirse en un pintor para un templo Budista, en donde aprendió lo que en años más tarde sería el motivo de estos posts y primer ciclo de cine. El arte de la contemplación.
A el le obsesiona el tiempo, y en sus películas esto queda más que claro. Muchas veces sus personajes no hablan. Es que no lo precisan, ya que sus imágenes hablan por si solas.
Con un fuerte contenido emocional, Kim Ki Duk nos desplaza a través de los minutos como quien va con una balsa a través de un río por momentos torrentoso y por momentos manso hasta el estanco.
Eso no significa que sus películas evoquen el silencio. Sino que a través de sus acciones los personajes gritan voces de cambio, denuncian lo perverso de este mundo, y piden a la evolución y el progreso ser dejados en paz.
Kim Ki Duk habla de la intolerancia, de las costumbres, pero sobre todo y lo que más nos interesa habla de su cultura. El nos enseña lo que ha visto, lo que ve y lo que espera de sus hermanos.
Creo que de eso se trata, y a eso se dirige el séptimo arte. A concatenar historias en donde las culturas queden reflejadas como en cuadros de los museos. Para retratar el paso del tiempo, memorar las muertes y alejarlas del olvido. Para frenar las guerras en proceso y prevenir las futuras. Kim Ki Duk no dice pero tampoco calla. De eso se trata este post.
The Bow (el arco) – director Kim Ki Duk
La primera película de esta serie se llama The bow. Habla de una pareja bien despareja. Un señor adentrado en años que ha tomado a una niña en pubertad para hacerla su amada. Ella vive secuestrada, a nuestro entender, en su barco en altamar.
Ella no tiene contacto con la sociedad, salvo con los pescadores que el señor lleva a su barco para ganarse así la vida.
Pero como los mismos ciclos de la vida ella está cambiando. Su cuerpo le muestra el camino de la naturaleza que no comparte con otras niñas. El no puede hacer nada al respecto, pero está dispuesto a morir en el trayecto con tal de no contaminarla con lo que hay en la tierra, con la perversión del hombre. Claro que dentro de la raza está él, y sus perversiones no son menores.
Pero como buen director, Kim Ki Duk no hace gran bajada moral, él lo retrata a su manera y nos lo muestra. Porque para juzgar ya estamos nosotros. De eso se trata el cine.

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